(…) en este mar que ya ni es cielo ni es azul, pero busca y alcanza y desaloja con fuerza todavía; éste que sale a media tarde y solo, en fin, con ganas de bañarse y disfrutar de veras, a la luz ya casi clandestina de las playas, para salir después como borracho, otro y el mismo, limpio, con los ojos a punto para ver nuevamente, parece saber algo de nosotros, algo que ya sabemos, pero qué.
cuando ando mal no quiero hablar con nadie, y no es por miedo a sentir que molesto con mis cosas, es por miedo a tratar mal a quien me escucha, porque cuando estoy así, muchas cosas dejan de importarme